231104 - XXIII Encuentro Juridiccional

290 XXIII ENCUENTRO DE LA JURISDICCIÓN DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Yo suelo ser muy reticente al famoso concepto de comisiones o libros de la verdad pues ahí no está la verdad. La verdad está en la memoria recreada de las víctimas. Este es un segundo paso imprescindible, es muy cómodo quedarse con los libros blancos de la verdad, que no son de la verdad, del conocimiento de los hechos acaecidos pensando que ya hemos cumplido y que por tanto, el país puede seguir adelante sin esa mirada retrospectiva, siempre insidiosa, siempre molesta hacia lo que aconteció, hacia la memoria de las víctimas; pero es que ahí no está la verdad, la verdad es otra cosa distinta a los hechos acaecidos. Sobre los hechos acaecidos tiene que develarse por sí misma la auténtica historia real de las víctimas, y esta solamente puede venir de su testimonio, como bien nos han explicado antes en esas reuniones que realizan en la UCA. Les pongo un ejemplo rápido de esta distinción entre el conocimiento de los hechos y la verdad que debe ser revelada a través de la memoria de las víctimas. En este caso, en el arte contemporáneo, dos autores, dos escultores vascos llamados escultores del vacío, nos han representado lo que podría haber estado diciendo sobre la diferencia entre el conocimiento y la verdad: ahí ven materialidad y vacío (Oteiza). Ustedes pueden pensar que en la escultura contemporánea, su fuerte, su elemento nuclear es el elemento material limitador de la misma, y bien yo les digo, en efecto, es importante porque los límites materiales serían el conocimiento de los hechos acaecidos, pero ¿dónde está la verdad? Pues Oteiza, Goldsworthy y otros escultores del vacío nos dirían: la materia, en este caso el hierro. No obstante, la materia no es lo importante

RkJQdWJsaXNoZXIy NzAxMjQz