231104 - XXIII Encuentro Juridiccional
286 XXIII ENCUENTRO DE LA JURISDICCIÓN DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Por tanto, sin memoria no puede haber injusticia, porque si olvidamos el suceso acaecido, obviamente no tenemos los materiales para poderlos enjuiciar; pero recordemos una cosa mucho más importante: sin memoria tampoco tenemos derechos humanos, justicia y nunca jamás tendremos reparación. Les quiero proponer a priori el siguiente elenco para hablar sobre las víctimas. La primera, las víctimas han de ser forzosamente sujeto ético de cualquier discurso sobre derechos humanos. A veces digo que los que nos dedicamos al estudio de derechos humanos, ejercemos una especie de derecho forense, porque los acontecimientos dramáticamente ya han sucedido, las víctimas ya están encima de la mesa. Entonces nuestra tarea no es solamente la memoria, recordarlas, sino sobre todo evitar olvidarlas, evitar taparlas, evitar ese pasar de largo para que nuestro proceso mental ilustrado siga adelante diciendo que no pasa nada, que estamos mejor que antes. En este sentir, se advierte que la paz, el progreso, el hombre nuevo redimirá a las víctimas del pasado, pero es que la víctima no puede ser nunca juzgada por la historia ni por el progreso; por el contrario, la víctima debe juzgar su propia historia de sometimiento, de brutalidad, de crueldad, y por tanto de indignidad humana. Y la víctima tiene siempre derecho a su propio relato; por tanto, cualquier acto sobre una víctima automáticamente genera un acto de irresponsabilidad de alguien que ha cometido ese hecho violento, es decir del victimario.
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